domingo 25 de octubre de 2009

Perros de un mismo collar

La charla el otro día con el profesor Francisco Veiga destapó dos nombres clave de la política exterior norteamericana de los últimos tiempos, ligados a una línea de actuación del Partido Demócrata estadounidense: el empresario húngaro George Soros y el politólogo polaco Zbigniew Brzezinski. Ambos han tenido una trayectoria política digna de una perspectiva comparativa, y no sólo por haber adquirido ambos la nacionalidad estadounidense.

El primero, Soros, o “el hombre que derrumbó al Banco de Inglaterra”, un acérrimo “antibush”, es presidente de la fundación Open Society y miembro directivo del Council on Foreign Relations. Hombre de finanzas y descarado especulador, es dueño de la torre más alta de Latinoamérica, la Torre Mayor, en Ciudad de México.

Sin embargo, dejando a un lado la vertiente capitalista salvaje, lo que interesa aquí es su participación en los proyectos neoliberales norteamericanos en Europa del Este.

En primer lugar, fue uno de los instigadores de la Revolución de Terciopelo en Checoslovaquia a finales de 1989, que empezó con la famosa anticomunista “Carta de los 77”, y que desembocó en la elección de Václav Havel como Presidente de la República.

En 1980, creó en los astilleros de Gdansk la primera federación sindical independiente del bloque soviético, que financió de manera clandestina junto a Bronislaw Geremek. Su nombre: “Solidaridad” (Solidarnosc). El sindicato, que tuvo desde sus inicios un ferviente componente católico, aprovechó como sabemos el “efecto Juan Pablo II” para iniciar una oposición anticomunista que terminó en las revoluciones y transiciones de la Europa Oriental hacia el sistema de la “Nueva Europa” liberal.

Su “actividad” no se detiene aquí. Durante las Guerras de Secesión Yugoslavas financió el periódico “Oslobodjenje” y “Radio 29”. Luego, en 1999, cuando se tuvo que justificar de alguna manera la serie de bombardeos de la OTAN en Belgrado para sacarse de en medio a Milosevic, fue uno de los miembros más activos de “Human Rights Watch”, que trató de sacar a la luz cualquier signo de atrocidad vinculada a la figura del todavía presidente serbio. Además, formó parte, como Brzezinski y Richard Allen, del “International Crisis Group”, director del cual es Martti Ahtisaari, el penúltimo Premio Nobel de la Paz (el último ya sabemos que le corresponde a otro demócrata, Barack Obama), aquél personajillo que "fingió" negociar con Milosevic para impedir una nueva guerra en los Balcanes.

Como vemos, la trayectoria de Soros es bastante completa, pero hay más: ha publicado en el “Journal of Democracy” y en la revista “Encuentro”, uno de los principales medios de comunicación anticastristas. Por si fuera poco, reconoce también formar parte de la financiación de la llamada “Revolución de las Rosas” en Georgia del año 2003, fruto de la cual se erigió como presidente de la República el proamericanista Mijeíl Saakashvili, líder de “Movimiento Unidad Nacional”.


George Soros, al cual parece habérsele atragantado un billete.
FUENTE: aftermathsnews.

Cambiemos de Hombre: Zbigniew Brzezinski. “El hombre del Presidente Carter”, fue Consejero de Seguridad Nacional de los EUA durante su mandato (1977-1981).

El papel de este reputado e influyente estadista estuvo siempre dirigido a fomentar una fuerte OTAN antisoviética y a recrudecer la carrera armamentística, posición que le causó más de un “rifirrafe” con el Secretario de Estado Cyrus Vance. En los enlaces que adjunto al final de la entrada se puede repasar una entrevista en la que Brzezinski se muestra orgulloso de desestabilizar en su día, a través de los servicios de inteligencia paquistaníes (ISI), el gobierno pro-soviético de Afganistán, que acabó con la intervención armada de la URSS en 1979, conflicto de casi diez años que acabó siendo conocido como “el Vietnam de los soviéticos”.

Ciertamente, los años de la cartera de Brzezinski dieron para mucho, empezando por la promoción de un primer viaje del presidente Carter a la Polonia de principios de los ochenta… Y, por supuesto, ¡la promoción de Radio Free Europe!, aquella que dio tan sabios consejos a Lech Walesa

El rostro del rusófobo Brzezinski. FUENTE: El Proyecto Matriz.


Lejos de entrar en más detalles sobre los ámbitos concretos de actuación de estos sujetos, me gustaría señalar brevemente que, en primer lugar, ambos han “lavado” su imagen de maneras varias revestidas con aire “progre” o demócrata, lo que ha hecho que algunos analistas se refieran a ellos como los artífices del “poder blando”.


Soros ha invertido millones y millones en defender causas como la homosexualidad, el aborto, la legalización de las drogas, etcétera. Los rótulos de sus fundaciones y proyectos siempre se han fundamentado en el espíritu democrático y los derechos humanos, en el nombre de los cuales se han basado tantas intervenciones armadas, y las que quedan por venir… Un buen ejemplo es la “Fundación Estadounidense para la Democracia” (NED).


Brzezinski también es miembro de “National Endowment for Democracy” y de “Amnistía Internacional”…

¿Qué tienen en común estos estrategas?

Como se ha sugerido, la prevención del estatus de superpotencia de Rusia en la política internacional es uno de los puntos máximos de interés del juego demócrata estadounidense. Esto se vende en Europa como una medida para frenar el histórico chauvinismo ruso. Pero en realidad hay motivos más que evidentes para secundar una estrategia de fondo: a parte de las ya citadas en la entrada: el conflicto anglo-ruso, la extensión de la OTAN a las repúblicas bálticas (2004) fronterizas con la Federación Rusa (y la propuesta a Georgia y Ucrania que tantas tensiones está desatando), el Comité Norteamericano para la paz en Chechenia (1999), tutelado por la “Freedom House”, la construcción del oleoducto Bakú-Tiflis-Ceyhán (2005) para dejar a Rusia fuera de los recursos del Mar Caspio, y un largo etcétera de casos más.

Así pues, lo que se puede sugerir o sacar en clave de este asunto es que, en el momento de estudiar estos procesos transitorios de la Europa del Este excomunista hacia la economía de mercado, no hay que dejar de tener presente esta línea de actuación de la política norteamericana demócrata: una línea de pensamiento no tan ligada a las teorías de Samuel Huntington y Bernard Lewis sobre “el Choque de Civilizaciones”, que responde más a la cruzada republicana de la familia Bush por el petróleo y la geoestrategia en Oriente Medio, sino en relación con el “pulso por Eurasia”, el aislamiento de una gran potencia como ha sido y siempre será Rusia. Brzezinski, íntimo de Obama, tiene mucho que asesorar todavía…



Enlaces de interés:

La monstruosa estrategia para destruir Rusia”, por Arthur Lepic.
George Soros alienta proyecto mundial”, por Gastón Pardo y Juan Ramón Jiménez.

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